El pacto evita un fallo judicial que pudo haber obligado a NASCAR a vender pistas o ceder el control del campeonato
Michael Jordan y la organización estadounidense de automovilismo NASCAR alcanzaron un acuerdo para poner fin al enfrentamiento judicial por presuntas prácticas monopólicas que mantenían desde 2024. La demanda, presentada por 23XI Racing —equipo copropiedad del legendario exjugador de la NBA y del piloto Denny Hamlin— junto a Front Row Motorsports, cuestionaba el modelo de contratos charter de la serie por considerarlo restrictivo y contrario a la ley antimonopolio de Estados Unidos.
El abogado de los demandantes, Jeffrey Kessler, confirmó la resolución del conflicto y aseguró que el acuerdo “beneficiará a la industria en el futuro”, según declaraciones recogidas por The Athletic. El litigio apuntaba a que NASCAR imponía cláusulas de exclusividad, control de ingresos y limitaciones de acceso a las carreras, afectando la competencia y la sostenibilidad financiera de los equipos.
El acuerdo contempla que 23XI Racing y Front Row Motorsports recuperen los tres fletamentos (charters) perdidos durante el proceso judicial, además de otorgar fletamentos permanentes y beneficios adicionales en el reparto de ingresos a todos los equipos, uno de los objetivos centrales de la demanda. Jordan celebró el desenlace y subrayó que “la única manera de que este deporte crezca es encontrando sinergia entre ambas entidades”.
La disputa había escalado tras la renegociación de los contratos charter en 2024, a los que 23XI y Front Row fueron los únicos equipos que se negaron a adherirse, alegando un reparto de ingresos injusto. Hamlin explicó durante el juicio que operar un solo auto cuesta cerca de 20 millones de dólares por temporada, en un calendario de 38 carreras, sin incluir salarios y gastos generales, lo que empuja a muchos equipos a operar con pérdidas.
El juicio, iniciado la semana pasada, amenazaba con transformar el futuro de NASCAR: de prosperar la demanda, el juez había advertido que podría forzar la venta de pistas o incluso obligar al presidente de la organización, Jim France, a ceder el control. El acuerdo evita ese escenario y abre una nueva etapa en la relación entre equipos y la categoría más importante del automovilismo estadounidense.
